Todo empezó en Europa. Napoleón Bonaparte invadió España, capturó al rey Fernando VII y puso a su hermano, José Bonaparte, en el trono.
El "Grito de Dolores" marcó el inicio de una insurrección desorganizada pero masiva.
José María Morelos y Pavón dio orden y estructura política al movimiento.
Tras la muerte de Morelos, la insurgencia entró en una etapa de guerra de guerrillas.
Paradójicamente, la independencia se logró cuando los enemigos de ayer se unieron.
Desarrollo y consumación de la independencia paso a paso.
Los planteamientos de los criollos, de una u otra manera, conducían a obtener el trato de igualdad de las colonias con España o ser reconocidos con poderes formales, aunque dependientes de la metrópoli. Es decir, con una autonomía real, ya planteada desde el momento de la aplicación de las reformas de la casa de Borbón.
Las reformas borbónicas fueron una serie de reformas impulsadas por el rey Carlos III de Borbón, inspiradas por las ideas ilustradas, que planteaban diversos cambios y modernizaciones políticas, administrativas, económicas, militares y culturales, que se llevaron a cabo a las colonias españolas. Buscaban principalmente la modernización de las relaciones entre la corona española y sus colonias.
En la Nueva España, los criollos sostenían que el Ayuntamiento debería gobernar, pero no realizar algún cambio en el gobierno durante la ausencia del Rey. Se afirmaba también que se podía llegar a la separación de la Colonia, pero que esto no era necesario. Los planteamientos de los autonomistas se vieron detenidos a causa del golpe de estado realizado por Gabriel Yermo, que no se detuvo a emplear la violencia e incluso el crimen con tal de apagar los sentimientos autonomistas. El golpe de estado demostró que las aspiraciones de gobernarse, argumentando la legalidad, no encontraban una salida por esa vía. Las posiciones entre los criollos que esperaban más de esa postura se fueron abandonando, para resumirse en dos: se era partidario del régimen colonial o contrario a este.
Los criollos independentistas, asimilando que quienes buscaban la autonomía y lo expresaban de manera abierta ponían en riesgo su vida, concluyeron que debían emplear la fuerza y se organizaron en secreto, actividad por la que se les conoce como "Conspiradores". El movimiento independentista estaba centralmente organizado en la Intendencia de Guanajuato, la más poblada, céntrica y rica de la Nueva España, con ligera influencia en distintas partes del virreinato. Se proponía un levantamiento para el mes de octubre, pero al verse descubierto el movimiento, este se anticipó y llamó a la rebelión para la madrugada del día 16 de septiembre de 1810. Se enfrentaron dos grupos principales: el ejército insurgente liderado por un grupo de criollos ilustrados y, por otro lado, el ejército realista defensor de los intereses de la corona española y el sistema colonial.
En esta primera etapa de la Independencia de México, los principales personajes que destacan son: el padre Don Miguel Hidalgo y Costilla, los militares Ignacio Allende y Juan Aldama y los corregidores Don Miguel Domínguez y, su esposa, Josefa Ortiz y la participación de miles de personas, indios y mestizos que vieron la oportunidad de cambiar esa realidad de explotación y pobreza que vivían día con día. Entre las principales propuestas sociales del cura Hidalgo, destacan: la abolición de la esclavitud, la prohibición de los tributos, el establecimiento de un decreto para la devolución de las tierras, entre otras.
El avance del ejército insurgente controló las ciudades de San Miguel el grande, Salamanca, Celaya y, después de tomar la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato; sin embargo, en las posteriores batallas, el ejército insurgente fue perdiendo dirigentes y hombres, debido a que no tenían ninguna formación militar y no podía enfrentar eficientemente al ejército realista comandado por Félix María Callejas. Hidalgo fue hecho prisionero y fusilado junto con Aldama y Allende, el 30 de julio de 1811. Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Mario Jiménez y Juan Aldama, fueron colgadas en jaulas en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas.
En la segunda etapa, la lucha por la independencia recayó y cobró fuerza a partir de 1812, en los ejércitos de José María Morelos y Pavón, que ya luchaban por la independencia definitiva del país respecto a la metrópoli.
En esta etapa, el ejército insurgente estuvo conformado principalmente por los hermanos Pablo, José Juan y Hermenegildo Galeana; los hermanos Miguel, Víctor, Maximiliano, Leonardo y Nicolas Bravo; además de, Vicente Guerrero, José Mariano Herrera y Mariano Matamoros.
Las ideas sociales del insurgente Morelos plasmadas en "Los Sentimientos de la Nación", documento leído al inaugurar los trabajos del Congreso de Chilpancingo en septiembre de 1813, son el mejor ejemplo de la congruencia de este sacerdote mexicano. En el escrito, se planteaba la lucha por la independencia de España, a la que consideraba nación hermana, pero nunca dominadora de los territorios americanos. Morelos destaca la importancia de que las comunidades indígenas recobren la propiedad y el uso de sus tierras; por primera vez, se plantea el repartimiento de las riquezas de los criollos y españoles entre los desposeídos de la Nueva España.
Los trabajos del Congreso de Chilpancingo desembocaron en la Constitución de Apatzingán, que fue publicada en octubre de 1814. Dicho documento no tomó en cuenta las principales ideas sociales de Morelos y centraba su argumento en organizar al país para ser gobernado con la mayor igualdad posible. A Morelos se le encomendó cuidar a los integrantes del Congreso, al cumplir su misión fue hecho prisionero en Texmalaca. En septiembre de 1815, fue trasladado a la Ciudad de México, donde se le condenó a morir fusilado el 22 de diciembre de 1815; con su muerte, el movimiento Insurgente declinó.
Es fray Servando Teresa de Mier, uno de los primeros en desarrollar con mayor claridad los argumentos que sentarían las bases de la lucha autonomista. Para el sacerdote Mier, América era un reino autónomo de España, con una identidad propia. Los autonomistas no planteaban la separación total de España, fue en el transcurso de la guerra de independencia que los criollos, decidieron luchar por la separación total, sobre todo a raíz de la restauración de la monarquía española en 1814, y con ella, la vuelta del absolutismo.
El 22 de mayo de 1809, se convocó a las Cortes en las que los territorios americanos estaban invitados a enviar representantes. Un año después, en septiembre de 1810, se iniciaron los trabajos en el puerto de Cádiz; la representación de las colonias americanas era de 29 diputados de un total de 104. La mayor parte de los diputados americanos eran de ideología liberal y, pronto, se identificaron con sus homólogos de España. La Constitución de Cádiz planteaba aspectos tan sobresalientes como la división administrativa del Estado en diputaciones provinciales, la organización del poder municipal, la igualdad constitucional del territorio, la creación de una milicia nacional y, sobre todo, la libertad política. La Constitución se promulgó el 30 de septiembre de 1812.
En la tercera etapa de la independencia de México, y con la vuelta del Rey de España al trono, el movimiento insurgente había perdido fuerza y representaba poca resistencia ante el ejército realista. El virrey Juan Ruiz de Apodaca (1916), implementó indulto a los insurgentes que decidieran dejar de lado la lucha y persecución a los que aún se mantuvieran en la lucha. La lucha insurgente se centró en tres frentes: Guadalupe Victoria en Veracruz, el español Francisco Javier mina en el Bajío y el sur estaba liderado por Vicente Guerrero. Para 1819, poco a poco fueron cayendo en todos los frentes y solo quedó una resistencia integrada por Pedro Ascencio y Vicente Guerrero.
En la cuarta y última etapa de la Independencia de México, y tras diez años de lucha, los liberales en España logran el restablecimiento de la Constitución de Cádiz y, mediante una presión abrumadora, obligan al Rey Fernando VII a jurarla. Al entrar en vigor de nueva cuenta la Constitución liberal, se implantaron una serie de medidas; tales como, la libertad de los presos políticos, la abolición de la Inquisición, la libertad de imprenta, la reposición de los ayuntamientos y las diputaciones, pero, sobre todo, lo más trascendente fue que se lanzó la convocatoria para nombrar diputados a las Cortes. El camino hacia la independencia y, sobre todo, para el establecimiento de una república en la Nueva España, era solo cuestión de tiempo. Al conocer la noticia del juramento de la Constitución por parte del Rey, el Virrey de Apodaca es obligado a jurarla en mayo de 1820.
Para que los intereses de los grupos de poder en la Nueva España (clero, militares, terratenientes y comerciantes) no se vieran afectados por la nueva constitución, se designó al criollo Agustín de Iturbide para que se uniera a los insurgentes, quienes estaban ya cansados y debilitados por la lucha y no dudaron en aceptar un acuerdo con los primeros. Vicente Guerrero aceptó que Agustín de Iturbide asumiera el mando de la unión de los dos ejércitos (insurgente y realista), bajo la bandera del “Ejército Trigarante”. Así ocurre el 10 de febrero de 1821 lo que para la historia se conoce como el abrazo de Acatempan que se dio entre Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide.
Iturbide proclamó el plan de América septentrional mejor conocido como el Plan de Iguala, el 24 de febrero de 1821, que planteaba las tres garantías: Independencia, Religión y Unión de todos los americanos y europeos. El documento reconocía como única a la religión católica y establecía una monarquía constitucional que le sería ofrecida a Fernando VII.
El 27 de septiembre de 1821 entraba a la Ciudad de México el Ejército Trigarante. Al frente venía Agustín de Iturbide y sus tropas realistas; en la retaguardia, desfilaban los soldados sureños que durante años se habían opuesto a la dominación española. Ese mismo día, el virrey Juan de O'Donojú, hizo entrega de la Ciudad de México al Ejército Trigarante. Los ideales sociales de Miguel Hidalgo y José María Morelos habían quedado desplazados, la lucha por la independencia la encabezaban los realistas que durante años la combatieron. Se firma el acta de la independencia el 28 de septiembre de 1821. Dicha independencia es reconocida por España el 28 de diciembre de 1836.